El Amorfo había tenido algunos planteos de conciencia a la hora de matar.
La Satán lo miraba fijo, y de repente le habló, en el mismo tono que se le habla a un chico para explicarle cómo andar en bicicleta o remontar un cometa de papel.
- No te me pongas con cosas en la cabeza Amorfo, matar no es un acto diferente a muchos otros. Por ejemplo: nosotros vivimos de eso, somos como los que cazan para alimentarse. No hay bronca con la presa. Jodidos son los que van de cacería para colgar cabezas como trofeos, o cuernos. Nosotros matamos para vivir, el sicario no tiene nada contra su objetivo. Además no me vengas ahora, Amorfo, con esa cosa moral, hay gente que mata por amor. ¿Acaso no es más inconcebible? Matar por amor: eso es ridículo. Una contradicción. Pero hasta les bajan la pena por emoción violenta. Lo único malo en matar es que estamos cometiendo pecado, pero yo rezo antes de salir, y a la vuelta también. Pido perdón a Dios."

No hay comentarios:
Publicar un comentario