Bajada

Bajada
Testimonios verdaderos de una mala vida...

martes, 8 de marzo de 2011

LA SATAN Y LA RUPTURA

“Candela La Satán está enamorada de un solo hombre. Decide no estar con él para preservar su seguridad.
-   Mi Némesis se me está acercando, no puedo volver a tu país para estar contigo, mi amor. La seguridad es lo más importante para mí.
Armando la miró y en esa mirada cabía todo el amor y comprensión del mundo.
La miró como se miraron la primera vez en ese encuentro donde sus ojos se cruzaron y sus cuerpos fueron realidades físicas para ellos.
-   No tengas miedo mi vida, yo voy a cuidarte, prefiero morir cerca de ti que pasar un día o semanas sin poder acariciarte tocarte y decirte cuánto te amo.
-  Yo soy el problema. A mí tienes que temerme. Tú y todos los cercanos. Hay una Candela que conoces y amas. Otra, que es  capaz de matar de 50 maneras diferentes. Yo soy el miedo, no tienes la capacidad de hacer que nada malo ocurra. Yo ocurro y soy muy mala…
Las venganzas y los crímenes de Candela la perseguían.
No importaba cuál fuera el motivo.
Alguien la quería muerta.
Cualquiera que estuviera cerca de ella sería un blanco. Una víctima más. Una vida menos.
La Satán había descubierto el amor. La capacidad de sentir que su vida podía formar parte del milagro de LA VIDA.
Entonces decidió pasar a la clandestinidad y esperar un momento propicio, si existiera, para estar con Armando.
Armando bajó la mirada. Su alma de contador, de hombre de números fríos, no concebía completamente la ecuación.
Podía a sus 62 años decidir morir por Candela La Satán o vivir sin ella.
Pero las decisiones siempre fueron de ella.
El poder sobre la vida y la muerte le había dado una fortaleza, en términos de edificación, para que pudieran lacerarle la piel: pero nunca tocar su alma.”


1 comentario:

  1. 62 años, amor, Argentina Colombia, Armando, Candela La Satan, Diario de un sicario, muerte, Némesis, testimonios de una asesina, tragedia

    ResponderEliminar