Candela La Satán tiene tres hijos.
Uno solo de ellos es hijo propiamente de Candela La Satán, ya que es producto de un romance mantenido dentro de su escuadrón con su Comandante.
Los otros dos son hijos de Irma Dorys Chaves y nacieron de su matrimonio con Ruperto Estévez, a quien conoció en un período de descanso de la batalla, luego de haber tenido a su primer hijo. Pasó tres años en la clandestinidad, que no era otra que ser ella misma.
Irma Dorys Chaves fue violada cuando tenía catorce años. En esas épocas no era aún La Satán, ni soñaba serlo. Su padre y su madre eran gente normal de barrios humildes de la periferia marginal. Tuvo una infancia simple rodeada de amigos. Siempre contaba que su padre quería un varón, y ella le salió medio chonga por esa razón. Del trabajo honrado de su padre como carpintero y del cuidado fanático de una madre ama de casa religiosa devota se nutrieron sus primeros años de vida. Jugaba con cuatro amigos, cuatro rufianes que eran muy pobres y muy niños, y ya hacían incursiones a robar al centro: pequeñas cosas, caramelos, juguetes, a veces una remera de algún club de fútbol. Irma Dorys llevaba una vida de niño de varoncito y sus amigos la percibían como uno más. Ella los llevaba a comer a su casa cuando sus padres no estaban y luego recibía gritos y alguna bofetada de su madre por acabarse “comida decente con sus amigos hijos del diablo”.
Irma Dorys se casó con Ruperto Estévez siendo ya La Satán. Casamiento de blanco por iglesia como Dios manda. Pronto nacieron sus dos hijas, Milagros y Purita. Estos años fueron de reposo en el campo de batalla, de no tener que esquivar disparos, de no tener que matar o ver morir compañeros o amigos.
Duró poco el remanso de paz con Ruperto.
Ruperto era empleado de un almacén. Un trabajo fijo, un hombre cualquiera. Casi demasiado cualquiera.
Él conocía el pasado violento y latente de Dorys, sabía de la existencia de La Satán, y al principio en el cortejo y el romance supuso que lo soportaría.
Irma Dorys era ama de casa, cuidaba los niños, cocinaba para él, cumplía con sus deberes maritales con más resignación que placer: una tarea doméstica más.
Un día volvió a vivir en medio de la hostilidad, de la violencia y de un peligro que no esperaba. Ruperto comenzó a salir con otras mujeres, casi púberes todas, a beber con desenfreno y a llegar a la casa y buscar a Dorys para insultarla y golpearla.
Quizás era su forma de recomponer su figura masculina, quizás era solamente un latino más golpeando a una mujer como un objeto de su posesión, simplemente “pa’ que sepas quién manda acá putita Comandante de una banda de asesinos”.
Las razones de Ruperto se hunden en un pasado cultural de impunidad de violencia doméstica.
Los motivos de Irma Dorys para no ser Candela La Satán y cortarle los huevos y el cuello parecían misteriosos. Ella lo justificaba con un simple desdoblamiento de personalidad: Irma Dorys aceptaba el castigo porque era el padre de sus niñas y cuidaba de un hijo bastardo como si fuese propio.
Una época siniestra que la tuvo como protagonista pasiva, sin su fusil en la mano, sin su navaja dentada de siete centímetros de hoja.
Cuando las niñas tuvieron tres y cuatro años, Dorys tuvo que dejar la casa porque la convocaron al combate nuevamente. La Satán marchaba a la selva y Ruperto cuidaba de los niños.
Su ferocidad y su capacidad estratégica le valieron un cargo de Comandante. Pasaba largos meses en la selva haciendo hostigamiento, enfrentando guerrilleros y tomando pueblos que habían sido antes rehenes de la guerrilla.
Al volver a su hogar, era Irma Dorys Chaves nuevamente y nuevamente recibía los tratos pertinentes de golpizas, sexo casi forzado e infidelidades de un Ruperto que no cedía en su ímpetu de borracho.
Su hijo mayor se había vuelto retraído, no hablaba prácticamente, y Dorys comenzó a sospechar que Ruperto hacía de él también el destinatario de su ira de macho.
Inclusive sospechó lo peor, que Ruperto abusaba de su niño mientras ella no estaba.
El niño juraba que no que “ahí no me ha tocado ni me ha dicho nada malo ni me ha pegado madre, como se le ocurre: es mi padre”.
Dorys sufrió el arrebato de Candela La Satán. La duda la carcomía.
Entonces en su siguiente incursión, antes de partir a la selva le dijo al Oldori:
- Váyase a verlo a Ruperto, no me lo mate, no lo deje tullido. No lo corte ni lo mutile. Dele duro, muy duro, que vomite sangre el cabrón y dígale una sola cosa cuando se canse de golpearlo y lo vea meado y acobardado: nunca más la toque a Irma Dorys, y ni se le ocurra denunciarla, esto va por su cuenta, que anda sospechando que es marica y lo mira al niño con ojos de marica.
Cuatro horas más tarde el Oldori se sumó al comando cuando ya marchaban por las afueras de la ciudad rumbo a la selva.
Candela La Satán lo miró.
El Oldori dijo:
- Blandito el Ruperto: no le había pegado una cachetada y lloraba. Me juró por todo cuando me iba que al niño no lo había tocado nunca, y que a la Dorys nunca más.
- ¿Le creyó?
- Claro – dijo el Oldori- me lo juró. Me lo juró durante una hora, Comandante.
- ¿Lloraba? ¿Se aseguró que ni las niñas ni el niño lo vieran?
- Todos lloran al principio, suplican al final, se mean y se cagan de miedo en el medio: éste hizo todo al principio. Y para que sepa ni le toqué la cara blanquita. Ni nadie vio nada.
- Gracias Oldori.
- Para servirla Comandante.

Candela La Satan, Comandante, Guerrillo de mierda, Historias de vida, Irma Dorys Chaves, Milagros, Oldori, Purita, Putos hombres, Ruperto, Selva Frondosa, Violencia, Violencia Domestica
ResponderEliminarLAS OTRAS NOCHES TUVE UN SUEÑO, TANTO LEER DE LA SATAN QUE INTEGRO MI VIDA ESE SUFRIMIENTO, ESE CORAJE, ESA LOCURA, ADMIRO ESE CORAJE A VECES IRRACIONAL, TAN IRRACIONAL QUE SUPONGO QUE EL MIEDO BROTA POR SUS POROS EN LOS MOMENTOS DE COMBATES O "TRABAJOS" LO IMAGINO A ESE RUPERTO COMO UN BUEN PADRE, PERO MAL MARIDO Y ME PREGUNTO, QUIEN BANCA CON COJONES DE ELEFANTE SEMEJANTE MUJER? ME IMAGINO EL DIA DE CASAMIENTO, SUPONGO QUE NO QUERIA SALIR DE SU HABITACION. NO QUERIA CASARSE!!!! SUPONGO QUE SU PADRE LA FUE A BUSCAR, IMAGINO ESTE RELATO, "HIJITA, ESTA TODA LA GENTE ESPERANDO EN LA IGLESIA, TU MADRE ESTA ALGO LOCA, UN POCO MAS DE LO HABITUAL, POR FAVOR MI NIÑA YA NO PUEDES DAR MARCHA ATRAS", SOLO EL PADRE PODIA HABLARLE, Y A REGAÑADIENTE LLEGO AL ALTAR. SIGO IMAGINANDOME, ESE DIA, EL RUPERTO ESTABA BORRACHO Y SEGURO DEMANDARIA SEXO, ELLA LA SATAN, NO HABRIA SABIDO COMO PROLONGAR EL TIEMPO DE LA FIESTA, BAILABA MERENGUES CASI CON DESESPERACION, COMO SI LA VIDA FUERA UNICAMENTE UNA RUMBA
ResponderEliminarCómo fue el sueño?
ResponderEliminar